2017-07-31

De Consorcio de Primos a Dinastía Empresarial

El consorcio de primos, el paso más complejo de las Empresas Familiares antes de enfrentar el camino a la consolidación de una Dinastía Familiar.

Terminando los años 80’s, recibí una invitación a un matrimonio que se celebró en Tel Aviv, Israel. Tenía en ese momento casi 30 años menos de experiencia pero desde entonces con un gran interés por el campo de las Empresas Familiares. El acontecimiento resultó algo aburrido en comparación con nuestro folklor latino, pero no dejó de ser interesante pues me sentaron en unas de las mesas centrales y fui presentado por alguno de mis parientes al famoso barón Edmond Rothschild, perteneciente a la tan misteriosa Dinastía de banqueros y viticultores. Varias inquietudes intercambié con quien resultó muy afable e interesado por saber sobre América Latina.

Por mi parte, dirigí la conversación en el tema de los misterios de su familia quienes para la fecha ya estaban conformados por la octava, novena y décima generación. De las cinco ramas originarias de la familia de hombres, sólo dos siguen siendo reconocidas en el mundo de los negocios (las otras fueron expropiadas o liquidadas por los Nazis). En fin, una familia que ha logrado perdurar en el tiempo a pesar de las expropiaciones, guerras mundiales y las vicisitudes que tuvieron en afrontar. No deja de ser un hecho de poca monta, varios son los cuentos y leyendas que se ha tejido alrededor de esta familia, sin embargo pocos han podido penetrar los secretos y los acuerdos familiares que ya hace casi 300 años han logrado cumplir.

Una de las frases visionarias y famosas del fundador de la Dinastía, la utilizo mucho en mis intervenciones: “En la medida que permanezcan unidos, serán fuertes y poderosos, pero el día que se separen, éste marcará el fin de su prosperidad” – Mayer Amschel Rothschild, 1743-1812.

Es de mencionar que un tema es cuando estaban en el paso de la primera  a la segunda generación y otra es poderlo mantener en la práctica después de 8,9 o 10 generaciones. Diversos estudios demuestran que tan sólo el 30% de las empresas familiares logran pasar de la primera a la segunda generación y el 15% sólo logra hacerlo de la segunda a la tercera. En la medida que las generaciones van interviniendo en la empresa los niveles de complejidad de la familia se acentúan de manera geométrica y si éstas no se encuentran preparadas para atender esa complejidad con miras a mantener los negocios y el patrimonio unido bajo una visión compartida, lo más fácil es dividirlos en contra de la voluntad del patriarca e incluso posiblemente de la sustentabilidad del patrimonio en el tiempo.

El famoso profesor Kelin Gersick describe en uno de sus primeros libros cómo evoluciona la familia propietaria del dueño-Gerente al tener que trabajar en conjunto con sus hijos, para luego pasar a la falta de este ( en la sociedad de hermanos) y estos tener que trabajar con sus hijos y sobrinos. Para cuando falten los hermanos pasar a lo que él describe como el consorcio de primos, y es en este momento lo que tendremos son diferentes ramas familiares que mantienen atomizados los derechos o acciones de la compañía, muy probablemente ya no en partes iguales y en el cual algunos pueden estar trabajando en los negocios familiares. Otros en cambio no participan de manera directa en el día a día de las empresas de la familia, sin embargo esto es apenas un grado de complejidad menor que se puede llegar a presentar en futuras generaciones (cuarta, quinta, etc.).

Los estudios nos demuestran que para estas etapas siguientes los niveles de mortandad han bajado considerablemente: 70% en primera generación, 85% en la segunda, 30% en el paso de la tercera a cuarta generación y las cifras se estabilizan en números menores cada vez más. No obstante, la Empresa Familiar más antigua, Kongo Gummi con más de 40 generaciones, en el año 2006 dejó de ser familiar, lo que nos corrobora la importancia de cuidar el legado. Cada generación tiene el gran reto, no sólo de validar los conceptos y estructuras de gobierno de la generación pasada, sino actualizarlos y mejorarlos  continuamente.

A medida que pasa el tiempo la familia se ve transformando, lo cual es atribuible a los cambios dados por las edades, el estado civil, el lugar de vivienda, entre otros factores. Inclusive entre los miembros de la misma familia, muchos se ubican en diferentes países con diversidad de niveles de riqueza.  Estos, incluso, puede que no se conozcan entre  sí, lo que imprime dos tipos de complejidades entre cruzadas. Por un lado, cada generación con matrimonios e hijos va creciendo, lo que crea un supuesto mayor número de herederos de las acciones o derechos (ojo no todos los miembros de la familia terminarán siendo dueños en estos procesos de sucesión).

Unos de los procesos que ocurren en todas la familias, es que en la medida que transcurren las generaciones los miembros de la familia se van desconectando del núcleo original que fundó la dinastía, por lo que es necesario organizar reuniones en las que se describan algunas anécdotas y tradiciones para que las futuras descendencias conserven la historia genealógica y el patrimonio; en muchas de estas encontraremos familiares propietarios que trabajan en la empresa y otras que no.

El otro factor de complejidad en las reuniones familiares se reflejan en el momento en que la familia no tiene organizado unos acuerdos de manera funcional como una estructura tanto de gobierno empresarial como familiar, lo que hará muy difícil atender la necesidades de algunos miembros de la familia, aunando en una mayor conflictividad en todo el sistema, algunos en este punto prefieren dividir “en la medida de lo posible” los negocios y reciclar el modelo de dueño _ Gerente, pero cada uno en su feudo.

Desde los años 80’s me generaba mucha generaba mucha curiosidad si existía un sistema o método de las familias Dinásticas en consolidar el legado para las generaciones venideras. Para mi sorpresa, muy pocos estudios e investigación formal se habían desarrollado en las escuelas de negocios de todo el mundo al respecto, y es precisamente donde mi regreso al país entro a trabajar en un consorcio familiar aprendiendo todo lo que no se debe hacer. Esta vivencia me generó una mayor necesidad de crear un modelo o sistema para consolidar una Empresa Familiar y proyectarla a una Dinastía Empresarial; con la posterior experiencia en el tema de estructuras legales internacionales, entendiendo que las empresas perduran por generaciones, ya que más allá de tener acuerdos de socios y de familia, estos implementan algunas estructuras que dan mayor formalismo y coherencia a los deseos y a la visión de la familia logrando proyectar su legado a futuras generaciones de manera funcional.

Para este momento la famosa frase del fundador los Rothschild tiene un significado mucho más profundo de lo que aparenta tener a primera vista: lograr trascender el consorcio de primos de manera funcional y constructiva implica muchas más cosas de lo que uno se puede imaginar.